20/10/2019

Comedores escolares

La solución a un consumidor exigente (y negligente)

En los últimos años, y muy concretamente coincidiendo con la vuelta al cole tras las vacaciones de verano, surgen noticias de muy diferente índole referidas a los comedores escolares. Y es que en la actualidad el número de colegios que se ha sumado a ofertar este servicio se ha visto incrementado a fin de satisfacer las necesidades (no tan apremiantes en todos los casos) de una sociedad con dificultades (de nuevo no en todos los casos) para conciliar (término comodín hoy día) vida laboral y familiar. Según se dice, los comedores suelen preocuparse por prestar una atención de calidad a sus clientes, esto es, una alimentación saludable sin descuidar el paladar de los usuarios y despertando al tiempo el interés de los mismos hacia la variedad de alimentos que se incluyen en sus menús. 

Los demandantes del servicio, es decir, los progenitores, sienten cada vez más preocupación, dicen, por los menús, la combinación de nutrientes, el origen de los mismos, así como por las técnicas culinarias empleadas. Entre otros ejemplos, destaca el interés por la inclusión  de alimentos no procesados, la exclusión de fritos entre las formas de cocinado, así como de potenciadores del sabor, el tipo de aceite empleado, las precauciones ante alergias e intolerancias alimentarias, la apuesta por lo ecológico y la guinda de la tarta, la creación de cocinas "in situ" a fin de sustituir la actual tendencia hacia el uso de la línea fría por la que se rigen los servicios de catering y por supuesto, el acto de comer al cuidado de monitores en cantidad suficiente para atender a los nenes adecuadamente. La lista de estupideces y de planteamientos utópicos no acaba aquí, pues siempre habrá libre pensadores dispuestos a ocupar el puesto número uno en el ranking de lo que sea, lo importante es ser el primero. 

Todo esto, increíble pero cierto, ocupa parte de los periódicos que, al parecer, no tienen cosas más relevantes sobre las que informar. Pasemos entonces a analizar la situación en base a lo que en muchos casos se da respecto al asunto. Bien es sabido que la incorporación de la mujer al mercado laboral ha ido en detrimento de los hábitos de vida saludable en la familia, como ocurre en el caso de la alimentación de los nenes. Me consta, y mucho, que no en todos los casos, pero no son pocos, resulta en realidad tan difícil lograr eso que está tan de moda y a lo que le han asignado el término conciliación. Pues lo cierto es que es más cómodo e irresponsable llevarme a los niños ya comidos a casa (de la mano de monitores en número y con la cualificación que sea, pero eso, monitores y no padres) y que si de paso pasan un rato de extra-escolares yo podré ir al gimnasio. Pues chapó. Además, hacer compra, cocinar, prever, anticiparse, organizarse, (¿sacrificarse?) y lidiar en la mesa con las fieras que se tornan cada vez mas más indomables conlleva un esfuerzo y una constancia que muy pocos están dispuestos a afrontar. Y realmente, ¿se es consecuente con lo que se espera de un comedor escolar que te está sacando las castañas del fuego, a ti y a otros cientos del mismo lugar y condición? Es decir, hagamos examen de conciencia, ¿en casa se llevan a cabo las mismas prácticas que inicialmente he mencionado?, ¿cargamos por ejemplo las fiambreras de lo que debería ser una mera colación de media mañana con productos equiparables a los de las máquinas expendedoras?, ¿sabemos lo que realmente significa ecológico cuando del sector alimentario se trata?, ¿no empleamos por lo general la fritura en casa como técnica culinaria para los infantes, ni damos productos precocinados que están cargados de potenciadores del sabor y otras variedades de sustancias que no deberían reinar en las alacenas del hogar? 

Yo invito a la reflexión, a ver si con ello se contribuye a que en los noticiarios aparezcan noticias interesante de verdad, esto es, que no se nutran de la ignorancia de muchos y de la irresponsabilidad de otros. 

Marian Montes

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019