15/10/2019

Las idiotas del selfie

O como tomar fotos en la basílica del Pilar

Según la Real Academia Española, en su segunda acepción, idiota es una persona “engreída sin fundamento para ello”. Dios me libre de ser quien ratifique tal cosa (que doctores tiene la RAE), pero creo, según reciente experiencia, que lo han clavado. Pues sí, engreídas y sin fundamento para ello. Eso es lo que pude encontrar en la Basílica del Pilar en los pasados días festivos. Hay allí una capilla (de San Agustín), parroquia del Pilar, en la que, en su retablo, pueden contemplarse imágenes de San Matías, San Agustín, San Judas, Santa Catalina de Alejandría, Santa María Magdalena y Santo Domingo de Guzmán. Preside el retablo una talla de Nuestra Señora.

En dicha parroquia hay siempre gran cantidad de devotos, resulta curioso observar que casi siempre tiene lleno durante los cultos. Lleno de gente mayor y, lejos de la tónica actual, no tan mayor. Durante esos días de las fiestas del Pilar son muchas las personas que visitan la Basílica como podrían visitar un parque o una sex-shop por decir algo. Van a mirar y a hacer fotos o, mejor aún, a hacerse fotos.

Y esta fue la primera experiencia. En medio de la capilla, una señora, en sus cuarenta entraditos, posaba ante las mencionadas imágenes mientras su señora acompañante trataba de inmortalizarla en el retrato. La fotografiada en diversas posturas, seguramente interesada en enseñar luego aquella obra de arte, se sacudía los pelos, ponía las piernas de esta y aquella manera, y el talón de una de ellas levantado levemente para la cosa del contorno, el perfil bueno y todo eso. El resultado era claro, una engreída sin fundamento (de fealdad capaz de asustar al miedo), una idiota según la RAE.

Hubo una segunda pose, en este caso de una muchacha mas jovencita, de parecido fundamento estético, que buscaba su mejor selfie. En este caso, aparte de poses perniles, destacaban sus labios color chistorra y la mueca en plan morritos mientras removía su móvil para captar mejor el panorama a su espalda. Por el asustar al miedo de su belleza, compartía gremio con la otra, el cada vez más numeroso grupo de las idiotas del selfie.

Uno comprende que aparecer en una foto con cara de idiota y morritos de chistorra delante de San Judas tiene que ser una pasada a la hora de mostrar el resultado. Y decir luego que la visita al Pilar “vale la pena, no te la pierdas”. Creo que hacen algo parecido en ciertos campos de concentración, incluso haciendo equilibrios en los raíles de la muerte.

Lo dicho, idiotas según la RAE, por decir algo.

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019