23/09/2019

Preocupación por la toma de ansiolíticos

Los nenes (y nenas) no pueden dormir…

Hace un rato oía la noticia de que en Galicia andan muy preocupados por la cantidad de chavales (y chavalas) que precisan medicación para dormir. Se añadía que las redes sociales podrían tener algo que ver en esta epidemia de insomnio infanto-juvenil. Resulta chocante que la preocupación se expresaba claramente vinculada a la toma de medicación, ese era el problema en el primer plano. Una pena que tomen medicación desde tan tierna edad. 

Pero siempre hay que buscar, decía Tomás de Aquino, la causa primera. Eso no parece que se plantee con valentía casi nunca. Los infantes (y no tan infantes) actuales tienen su cerebro lleno de basura y sobreexcitado. De día y de noche. En su habitación tienen móvil, Tablet y qué se yo, de todo, que para eso son los reyes insomnes de la casa. Los padres (y madres) están en otros menesteres mientras el niño (o niña) descansa. El caso es que el tal nene o nena anda con el móvil, en redes sociales de todo pelaje. Los padres y madres no están pensando en qué hará el nene (o nena), de hecho, están con redes de todo pelaje dale que te pego en el sofá. Ya, por decirlo claramente, ni se meten mano. Lo virtual mola más, de lo que sea (que acaba siendo de todo). 

Los infantes, medio tarumbas, con la cabeza saturada de chorradas, se desvelan. Por la tarde tomaron también algún refresco de cola, están como locos, excitadísimos. Así no duerme ni sursuncorda. Por el día andan zombis y de las clases se enteran sólo de lo que no requiere un gran funcionamiento neuronal. Ante la marcha de las cosas, los padres, preocupadísimos, piensan en los remedios. Psicólogos, una tutoría, etc. y llegado el caso, alguien les aconseja una medicación dado el frenesí del chaval (o chavala). Para alimentar el narcisismo de padres y madres, descartado lo hiperactivo (que parece que pierde fuelle), viene la ocurrencia: Paco (o Paca), ¿crees que el nene (o nena) tendrá altas capacidades?

Lo de que las redes sociales tienen sus peligros, la palabra “dosificar”, etc., no entra en los esquemas. Pero cuando llega la medicación, un simple ansiolítico, se pone el grito en el cielo. En fin, es lo que hay. Tomás de Aquino y la causa primera, mejor lo dejamos, La pastilla es el problema. 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019