09/09/2019

Vacaciones en el mar

Una gran opción, para las vacas flacas…

Septiembre marca el fin de las tan soñadas vacaciones para muchos (no lo fueron para los abuelos de críos en edad escolar) y el comienzo de un nuevo e infernal ciclo, al final siempre el mismo, para casi todos (aquí de nuevo excluyo a los abuelos, por fin todos al cole). Adiós a las siestas después de una dura jornada de chiringuito y playa, al ansia de cargar con una -mejor varias- maletas a un destino cualquiera (aunque se tratase de la casa de los abuelos, eso da igual, lo que importaba era hacer maletas). Este nuevo ciclo, el de siempre, lo recibimos buscando estrategias para afrontar esos diversos síndromes de la época, con utópicas propuestas y, para muchos, con unos gastos que exceden el montante del presupuesto, si es que algo ha quedado de los viajes al chiringuito (cervecita va, cubatita viene, refresco, eso sí, edulcorado, para el abstemio del grupo si lo hubiese…). Y es que la vuelta al cole no sólo trae descargar -que no liberar- a los abuelos de sus faenas, sino que implica afrontar los gastos, que como siempre y un comienzo de curso más, ello conlleva.

Desde que las pantallas de televisión (con tan sólo uno, a lo sumo luego dos canales) nos tenían embaucados con "Vacaciones en el mar", y las vivencias a bordo del glamuroso The Pacific Princess, ha llovido mucho, y no transcurrido tanto. Entonces, el concepto "guardar para tiempos de vacas flacas" era común en la mayoría de los hogares españoles. Los viajes al y del chiringuito no se estilaban -sólo "a bordo" de la embarcación anteriormente mencionada-, no había síndromes ni otras bobadas relacionadas con el regreso a la rutina y se preveía el desembolso que suponía la vuelta al cole después de las vacaciones.

Hoy día, muchos estudios indican que cuatro de cada diez familias españolas tienen dificultades para llegar a fin de mes. Factores que contribuyen a ello los hay a raudales, pero propósitos e intenciones reales de ir llenando el “marranico” (perdón, la hucha- cerdito), escasos. La mitad de la población española no sólo no planifica sus ahorros para afrontar el nuevo curso escolar, sino que además requiere de créditos para ello (ya no se estila tirar con la misma mochila toda la EGB) y también para las vacaciones en el chiringuito o donde se prefiera. Lo importante es sacar la maleta del trastero. Y si tenemos en cuenta que hasta casi los cuarenta la mayoría de los hijos no abandonarán los nidos, y que la formación continua es indispensable para situarse y mantenerse en el mercado laboral (y el desembolso que conlleva), más vale que se vaya pensando en pasar alguna que otra singladura a bordo de aquel lujoso yate, que tampoco estaba tan mal. Al menos no se usaba el concepto "crisis" como comodín, en todos los chiringuitos ni a todas horas.

Marian Montes

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019