03/09/2019

La postal

Prehistórico correo...

En los últimos 15-20 años he ido viendo en la Plaza de San Francisco de Zaragoza, en agradables mañanas de domingo, cómo las “tarjetas postales” iban ganando adeptos o coleccionistas compulsivos. Esas imágenes de Burgos, años 30, o de un pueblo de Galicia en los comienzos de la apertura carnal playera hacen las delicias del ávido acumulador. Es bonito, como lo es ver a alguien que suelta una ristra de postales, previamente recogidas cual acordeón, y de repente aparece Roma ante nuestros ojos. La postal, la tarjeta postal, una maravilla, en blanco y negro, coloreadas y en color desde su nacimiento. Es, ante todo entrañable. ¡Sube todo a Instagram!, dicen ahora al despedir al viajero intrépido. ¡No olvides mandarme algún WhatsApp cuando tengas cobertura!, añaden. Antes no era así. Era distinto, ¡manda alguna postal!, ¡no dejes de escribir!, decíamos si acaso. Ni en Navidad se reciben. Ahora con un WhatsApp genérico (frase de bolsita de azúcar) nos despachamos en un suspiro; seleccionamos los destinatarios, clic y listo, Hemos quedado bien. Unos responden otros no; no se acordaron de ti al elegir sus destinatarios. ¡El año que viene lo felicitará su padre! Pero no, otra vez lo felicitas, el esfuerzo es poco y quedas fenomenal. 

Escribir una postal tiene lo suyo en estos tiempos. Para empezar, no sabes por donde empezar, te cuesta empezar. ¿Se ponía la fecha?, ¿la dirección a qué lado iba? Bueno, no es fácil. Sin embargo, todavía quedan personas románticas, raras, que les da por enviar una postal. Y además, la escriben bien. Con esa letra de colegio que siguen sin destrozar, usando palabras de cariño y expresando afecto en el recuerdo. Es una maravilla. A veces, la postal es como la botellita con mensaje, que encontramos en una orilla y que fue lanzada a la mar casi 20 años atrás. Eso me ocurrió un 2 de septiembre de 2019. Recibí una postal que, como la botella, parecía haberse lanzado a la mar muchos años atrás. Y llegó, y fue preciosa. Sin palabras. Bueno, no explico más, cosas mías. ¿Les gustaría recibir una postal? Es difícil, y tan bonita, más. 

 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019