12/08/2019

Hábitos alimentarios

Detrás de las cifras hay realidades

Expertos apuntan a la insuficiente información nutricional, el ritmo de vida y la "supuesta" falta de tiempo para emplear técnicas culinarias más saludables, o el uso de productos precocinados, cada vez más accesibles, como posibles causas que están detrás de la obesidad infantil. Si a ésto le sumamos el sedentarismo motivado en gran parte por el uso todo tipo de dispositivos electrónicos durante horas y desde edades muy tempranas, el resultado son las escalofriantes cifras que desvela la OMS en un estudio publicado en 2018: un 40% de los niños españoles tiene sobrepeso y obesidad, una cifra solo superada por Chipre en Europa. ¿La clave? Crear hábitos saludables desde la cuna, después, claro, de educar a los padres (eso será si admiten consejo nutricional que no proceda del Dr. Google o la Enfermera YouTube).
¿Cómo? Como recuerdo que antes y siempre se HACÍA: procurando comer en familia y sin la "ayuda" de tele o tablets (así están "idiotizados" y no molestan, ni saben lo que están comiendo ), TODOS compartiendo un mismo menú (no vale poner de ejemplo a Popeye para meterle las espinacas mientras yo gozo de la tortilla de papas; claro que si los tengo idiotizados ni se van a coscar), y que es el ÚNICO menú (hoy día no hay que preocuparse que si no te comes las espinacas te meto una pizza el horno, la cuestión es comer). Y, cómo no, implicándoles en el "RITUAL" de acuerdo a la edad: confeccionando la lista de la compra (así de paso mejoran la escritura y la capacidad de inventariado ), ayudando en el llenado del carro y con alimentos "de verdad" (de esta forma aprenden a tener criterio), lavando y secando frutas y verduras antes de su consumo (para que adquieran hábitos higiénico-alimentarios, y se vayan haciendo una idea del posible menú, que no haya luego sorpresas) e incluso ayudando en la preparación (amasando o dando forma al pan o galletas -¿caseras?-), todo lo cual mejora además las destrezas manuales, la creatividad, y les hace ver que lo procesado no entra en casa.
Pero la cosa pinta fea, pues nos enfrentamos a una generación de "padres adolescentes", es decir, en su segunda o más bien tercera adolescencia (o lo que es igual, los tres veces quince), para los que lo más importante soy YO (los hijos están de pegote), tener tiempo (el máximo posible) sólo para MI (porque para eso me lo he currado), y lo quiero YA (por lo que voy a parar en el de comidas para llevar).
Pero también están los padres "enciclopedia" que creen que el ya bien extendido término "crianza respetuosa", significa "dejar que el nene haga lo que le dé la gana", pues dejar claro quién lleva el mando, es decir, educar en definitiva, requiere un gran esfuerzo. Por eso, si el nene sólo quiere comer chuches, pasar la tarde delante del videojuego y no acompañarme a la compra… ¡Adelante! No sea que se traumatice y luego tenga que llevarlo al psicólogo. Y encima me denuncien por vulnerar sus derechos.
Esta realidad lleva a estimar que las cifras de padres negligentes incrementan a un ritmo superior a la de hijos con sobrepeso.

Marian Montes

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 06/09/2019