28/12/2017

Abusuarios

Soy YO y lo quiero YA

Vengo a por un volante para ir al psicólogo porque no soy feliz. Son 18 años, primer año de carrera y un problema de salud mental, la infelicidad. En los últimos años tal vez haya dos o tres componentes en nuestra dinámica social que se han convertido en factores explicativos de gran parte de nuestro comportamiento y del malestar psicológico: hedonismo, consumo e inmediatez.

El hedonismo viene a ser una doctrina que pretende la satisfacción como fin superior y fundamento de la vida. El principal objetivo sería la búsqueda del placer que pueda asociarse con el bien (estar). Aristipo de Cirene, uno de sus “padres”, consideraba el placer como principal objetivo, es decir, como fin que al ser alcanzado rápidamente hace posible llegar a la felicidad. Resaltaba más el placer del cuerpo que los placeres mentales. El tal Aristipo vivió allá entre 435 a. C. - 350 a. C., y en nuestro siglo XXI parece haberse convertido en un profeta. El placer rápido como llegada a la felicidad. Infelicidad si no llega ese rápido placer. Y, además, todos los días. No se pretenden momentos de felicidad sino SER feliz, algo consustancial al hecho de SER (Yo). De otro modo, hay que ir al psicólogo, al coacher o al sursuncorda (que no es “arriba los corazones”, del latín, sino alguien en quien delego aquello que me cuesta; que me de la felicidad sursuncorda, pero que me la den).

El consumismo viene a ser la acumulación, compra y consumo de bienes y servicios considerados no esenciales. Pero, cuidado, en nuestros días, ¿qué es esencial? Para muchas personas todo: que llueva cuando me interesa, que no llueva cuando voy a salir, tener tal o cual cosa, en una palabra “hágase mi voluntad”. Es insaciable, parece que el consumo a medida que aumenta nos va vaciando de contenido, no llena, hace falta más. Claro que si no soy feliz puedo consumir unas sesiones de psicoterapia, ¡que para eso pago mi póliza! Si tras ir al psicólogo, al coacher o al sursuncorda sigo sin SER feliz siempre podré decir que los psicólogos, los coachers y el sursuncorda no valen para nada, a mí no me valen, suelen decir los insaciables.

Desde que nació el mando a distancia, un botoncito basta para que con un leve toque disponga de una visión amplia del Mundo, o sea de muchos canales de televisión. Y ya empieza a cansar lo de tener que cambiar las pilas al mando, siempre ocurre cuando más prisa tengo. Así que, sin esfuerzo alguno (salvo apretar el botoncito y cambiar pilas, ¡que ya es esfuerzo!) consigo, de inmediato, cuanto quiero. Así, debe haberse establecido una suerte de conexión neuronal en nuestro cerebro de modo que un ligero acto motor va seguido de grandes satisfacciones. Este "modelo mando a distancia" lo hemos terminado por aplicar a la vida: quiero SER feliz YA. Y apretando botones no llega, comprando no llega, y eso frustra lo suyo. Hay quien se atreve a decir: ¿Por qué me tiene que pasar a mí esto? Para esta pregunta siempre hay una buena respuesta, a modo de nueva pregunta: ¿Y por qué no?, ¿Crees que eres alguien especial?

Pues eso, la insatisfacción vital por falta de gratificación instantánea y permanente lleva a la “infelicidad”: la búsqueda de “remedios” se hace objetivo prioritario en la vida. Y, según el "modelo del mando a distancia", si tengo un catarro se me tiene que quitar YA. De hecho, ¿por qué me tengo que acatarrar YO? Y, con mi modelo "mando a distancia", me voy a Urgencias (es el mando a distancia sanitario, la pértiga contra la impaciencia) y quiero que me atiendan YA, porque la cosa no va de cualquiera, va de MÍ, o sea, YO. Los demás sí pueden esperar, no son YO.

Hace años que pasamos de los pacientes (del latín, "patiens", o "patientis", sufrir o aguantar, padecer) a los usuarios, pero eso ya es historia. Estamos en una nueva era, la de los ABUSUARIOS.

Feliz 2018.

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018