17/11/2017

La Manada

Esa chica...

Estos días no dejan de presentarnos datos y comentarios sobre lo que se ha dado en llamar "La Manada". Ya saben, unos muchachos que supuestamente violaron a una chica allá por las fiestas de San Fermin de 2016. Siempre les resultan llamativos a los medios este tipo de casos, tienen su cosa. Hoy sabemos que hubo vídeos, archivos borrados, móvil hurtado, que si hotel, que si coche, un portal, uno que entra y deja que entren, etc. Y una muchacha supuestamente agredida sexualmente, violada. Y el juicio. Se ve el vídeo, no hace falta verlo, hay audiencia pública o no, un detective con el resultado de un seguimiento, etc. Y que si la chica iba o era llevada, había bebido o iba bebida, quería o no quería esto o lo otro, consintió o parece que sí porque no se resistió, etc. Todo eso y más estamos oyendo. Y uno toma un cafe en el bar por las mañanas y oye comentarios, no de letrados sino de clientes, algunos bastante iletrados. Y claro, la pobre chica qué pena, pero  también la tía... Es que mira que irse con cinco, a quién se le ocurre, igual quería pero luego claro, los cinco... Y ya se sabe, en San Fermin... Dicen que luego la ha visto un detective por ahí, tan tranquila... no estaría tan mal... Y un muy largo etcétera. 

Victimización se llama todo eso. A fuerza de noticias y comentarios parece que la víctima es la que está siendo juzgada, con insinuaciones, peguntas impertinentes, elucubraciones de mentes calenturientas.... ¿La chica? Aquí no se juzga la forma de ser, la conducta o los sentimientos de una chica, sino la supuesta agresión de unos "valientes" que cobraron más "valor" al ir en manada, en este caso sin comillas. No juzgamos a la chica, que puede ser como sea, conducirse como le parezca y sentir como sepa o pueda. Nada de eso se juzga, nada de eso debemos juzgar. Se juzga una conducta de cinco que, en manada, supuestamente actuaron como depredadores sexuales, eso se juzga, no otra cosa. Dejemos ya de victimizar, olvidemos las terribles pedradas que a veces infligimos cuando nos interesamos por saber cómo iba vestida una chica, qué hacía yendo de vuelta  a casa con dos chicos, si le gustaba alguno de ellos o si pudo actuar provocando. Podemos explicarnos, hechos, sucesos, conductas y lo que queramos. Cosa bien distinta es convertir a una víctima en la culpable de su desdicha. ¡Ya está bien!

 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018