20/07/2017

¿Víctimas de la LOGSE?

Hay “mayorcitos”, muy anteriores a la LOGSE, que dejan mucho, muchísimo, que desear.

Es muy frecuente escuchar comentarios acerca de los desastrosos resultados de la LOGSE. Tal es así que cuando algunos jóvenes no  se comportan como social y cívicamente se espera de ellos, suele decirse que “son de la LOGSE”. Se da a entender que la LOGSE falló en educar. Nacida en 1990, parece que arrolló a quienes les pasó por encima dejándoles con poco saber y poco saber comportarse.

Pero es injusto a todas luces pensar que una mala Ley (eso dicen, aunque no sé si lo fue por cuanto no soy experto en tales menesteres) sea la causa de la mala educación. Y es que resulta que, de forma cada vez más presente, encontramos (en bares, tiendas, medios de transporte y centros sanitarios, por citar algunos lugares de uso y disfrute común) “mayorcitos”, muy anteriores a la LOGSE, que dejan mucho, muchísimo, que desear.

Puede que con la LOGSE no se lograra un gran aprendizaje, pero observo en muchos de esos “mayorcitos” un acusado “desaprendizaje”. Algunos tienen edades que revelan que fueron “sometidos” a una educación “autoritaria”, nefasta dirían algunos interesados ahora. Así que han desaprendido todo aquello que un día, “a sangre y fuego”, les inculcaron (hay una epidemia de traumatizados por educaciones tan severas). Y ahora, miel sobre hojuelas, acción y reacción. Muchos “mayorcitos” se comportan bastante peor que muchos adolescentes. Han entendido que YO es el principio y fin de las cosas: YO comido, todos comidos; YO contento, todos contentos; YO, YO y YO.

Esta misma mañana en consulta: pareja de “mayorcitos”, sentados en la sala de espera común para odontología, nutrición y psiquiatría. Sonido de risas, carcajadas, a todo volumen. No eran los mayorcitos, no. Eran las risas y carcajadas de los vídeos que, móvil en mano, estaban contemplando. Graciosísimos. Chiste, tras chiste, a todo volumen. Esperaban para odontología y mucho dolor no tenían. Sería para una limpieza de boca o algo así.

Uno, con paciencia, no dice nada. Espera. Pensando que son “de antes de la LOGSE” se tiene la esperanza de que la desfachatez de ponerse a ver vídeos en una sala de espera dure uno o dos chistes. Que surja ese Super YO tradicional que autocensure su falta de educación. Pues no. Sigue la gracia. Y más paciencia y muchas más gracia. Al final decido ser su Super YO: “aunque los chistes son muy divertidos, estamos en una clínica, ¿les importaría bajar el volumen?” Él no dice nada y baja de inmediato el volumen. Ella, airada, responde: “no es para ponerse así”. Y tuve que replicar: "lo que no es así es poner vídeos a todo trapo en una sala de espera con despachos al lado en que se están atendiendo pacientes”. Silencio.

Seguí trabajando, se fueron tras pasar por la consulta del odontólogo. No sé a estas horas como andarán de las muelas. En todo caso, cuando mejoren, que les apliquen la LOGSE. Total, no tienen nada que perder.

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018