09/12/2016

Pesebres

Pasaremos por el Pesebre y nos olvidaremos de lo que representa...

Según nuestra RAE, “pesebre” en su primera y segunda acepciones es una especie de cajón donde comen las bestias y lugar destinado a la comida de las bestias. Sólo en tercer lugar podemos leer que pesebre es “nacimiento (representación de Jesucristo). Hoy en día hay animales que comen en mejores lugares que un pesebre y muchos pobres que quisieran lo que tiramos o damos a nuestras mascotas. Dicen que las cosas no deben compararse pero su existencia simultánea resulta dolorosa. Si seguimos con la RAE, Navidad es, en el mundo cristiano, festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo. En esta ocasión es la primera acepción. En estos días y los que van a llegar las palabras pesebre, Navidad, portal, Reyes magos, etc. se convierten en un retintín que acompaña a la compra y exceso de muchos. Naturalmente no de todos. Escuchaba hoy en las noticias de televisión que el llamado “caganer” hacía furor este año, máxime el que representa a Donald Trump, que ha quedado agotado (pero pronto llegará, decía un dependiente). Poner en el portal de Belén, Pesebre o Nacimiento a CR7, a Donald Trump o al señor Puigdemont, entre otros, no deja de ser un reflejo de una sociedad consumista y, sobre todo, ajena a cualquier valor no material. Además de inculta pese al último informe PISA. No creo que se le pueda explicar a un niño qué pinta uno de estos personajes en medio de la pobreza con que quiso venir al mundo Jesucristo. Claro que, seguramente, hace tiempo que no se explican estas cosas (ni muchas otras). Decorar un Pesebre no puede caer en lo Indecoroso. Adornar, intentar embellecer una cosa o un sitio, no puede ser lo mismo que algo que carece de decoro o lo ofende. Pero, ¿a quién le importa? Casi mejor nos vamos de compras. Hace tiempo que la psicopatología de la vida cotidiana (término afortunado de una obra de Freud) es patente fuera de las consultas. Hoy vemos (un Pesebre) pero no recordamos. En la obra citada, señalaba Freud: Pasado un rato me levanté y me marché. A poco recordé que había dejado sobre la mesa las cartas que pensaba llevar al correo. (Advertiré de paso que en una de éstas me había visto obligado a decir algo desagradable a una persona de la que en una futura ocasión había de necesitar.) Di la vuelta, recogí las cartas y volví a salir. Yendo ya en un tranvía, recordé que había prometido a mi mujer hacer una compra para ella y me satisfizo el pensar que no me causaría molestia ninguna complacerla, por ser poco voluminoso el paquete del que tenía que hacerme cargo. Al llegar a este punto surgió de repente la asociación “paquete-libro”, y eché de ver que no llevaba este último. Así, pues, no sólo lo había olvidado la primera vez que salí de casa, sino que tampoco lo había visto al recoger las cartas que se hallaban junto a él. Pasaremos por el Pesebre y nos olvidaremos de lo que representa. Tal vez, dentro de unos años creamos que en el Pesebre deben estar Lady Gaga, CR7 un par de galgos y tres concejales. ¡Ah! Ya se me olvidaba el Niño. Disculpen.

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018