21/11/2016

Padres NENE

NENE no por su inmadurez (que también) sino por lo de Negadores y Negligentes...

NENE no por su inmadurez (que también) sino por lo de Negadores y Negligentes. Sí, sí, negadores y negligentes. Negadores de problemas de los hijos aun cuando esos problemas no sean de matemáticas sino de salud y, en no pocas ocasiones, severos. Mejor “negar” el problema o su gravedad que enfrentarse a un trabajo de ayuda para el que no hay tiempo ni ganas o, en todo caso, hay poco tiempo y pocas ganas. Mejor “paz y amor” y que toda siga como iba hasta ahora. Ya pasará el problema. Claro que la negación no es el único mecanismo de defensa. La racionalización también les viene al pelo a estos padres NENE. El problema es cosa de ella (por ejemplo su hija-paciente) y ella es la que tiene que poner de su parte. Al no entender que hay muchos problemas en la vida (especialmente trastornos mentales) que no se “arreglan” con la voluntad, serenan su conciencia con dicha racionalización. En todo caso si la hija-paciente sí pone de su parte (suele poner) siempre queda añadir “no pone de su parte lo suficiente”. Así que una anorexia nerviosa, por ejemplo, se convierte en algo que la niña se ha buscado, que debe gestionar ella con su voluntad y que no nos debe implicar en nada más que llevarla a algún profesional para que la cure. Si la cosa va lenta se vuelve a salvar la conciencia: el tratamiento no sirve para nada (por ejemplo a las 4-5 visitas) y/o la niña no pone de su parte (o no pone lo suficiente). Negación de un problema de salud y negligencia al dejar a una hija o hijo al pairo de que “se lo gestione con su voluntad”. Entendemos que no intervenir activamente, no brindar a los hijos la paciencia que se requiere para que, con la ayuda de todos, puedan ir gestionando sus problemas de salud, es una forma de negligencia a todas luces. El padre que aborda los problemas de sus hijos mediante estrategias de evitación camufladas con discursos convenientes es un padre negligente. No se trata de dar todo lo material a los hijos sino, mucho más, un adecuado soporte emocional. Eso pasa por escuchar y tratar de comprender. Los problemas de salud mental como los trastornos alimentarios, tras años y años de información, siguen siendo vistos por muchos padres como algo frívolo, una especie de juego del que uno sale cuando quiera y se metió en ello cuando quiso. No dan para más. Y, en muchas ocasiones, cuando se les explica, siguen sin dar más de sí. Y es que muchas veces, casi siempre, ocurre que no se puede dar lo que no se tiene. 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018