11/06/2015

Acoso escolar

En estos días los medios de comunicación alertan sobre el llamado bullying

Acoso escolar o, más coloquialmente, bullying. De eso hablan estos días los presentadores de tertulias de televisión, con o sin el "experto" de turno, siempre con reportero a pie de calle y puerta de instituto. Se lamentan y extrañan del comportamiento violento de algunos adolescentes (realmente son más que "algunos") y claman porque la educación es la solución del problema. Se les llena la boca con la cosa de la educación. Hoy en día el término educación, como sustantivo, hay perdido valor en favor de los adjetivos que lo acompañan: pública, privada, religiosa, laica, bilingüe, etc. El énfasis se pone en el calificativo, no en lo sustancial, el nombre, o sea, la EDUCACIÓN. Importa más si la marea es verde o si el colegio es mixto que la propia EDUCACIÓN. Porque hasta en este campo las ideologías han imperado por encima de lo profundo, saltándose lo esencial. Educatio, eso es educación en latín.Y el término tiene connotaciones que remiten a la crianza y a conducir a alguien de forma adecuada. Criar y conducir no son cosa menuda. Pero muchos, desde hace años, optaron por "criar en libertad", confundiendo la libertad con un asilvestramiento primitivo que hoy está dando dolorosos pero grandes frutos. Los salvajes de instituto son uno de los frutos de la permisividad entendida como "nueva religión", sin Dios ni mandamientos. El resultado ahí está. Falta de límites, infinita intolerancia a la frustración, satisfacción inmediata de cualquier deseo y comportamiento falto de cualquier mínima norma de civismo. Y todo ello con el beneplácito de los responsables últimos, quienes debían velar por la EDUCACIÓN, que optaron, desde hace muchos años, por "dejar hacer" para no molestar y, sobre todo, no perder partidarios (quiero decir votos). Porque los dirigentes de un país son los responsables últimos de haberse ganado a la gente a base de venderles derechos a cambio de votos y no exigir obligación alguna más allá de las recaudatorias. Que nadie se extrañe si la violencia en las aulas no va a menos sino a más. No hay preocupación real alguna por tomar medidas en el asunto. Eso sí, palabras no faltan, promesas tampoco. Y sobre todo hablar de EDUCACIÓN. Hablar y hablar. 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018