09/11/2016

Hillary Trump, Donald Clinton y los deberes en la escuela

A ver si al final va a venir el iluminado de turno a salvar a la humanidad…

Pablo Sánchez, Pedro Iglesias, Albert Rajoy y Mariano Rivera. ¡Ah!, y el apéndice Garzón. Y, casi se me olvida, los deberes en la escuela. Y es que con tanto lío ya no sabe uno en que planeta vive. Todo parece estar manga por hombro y la gente enloquecida, ansiosa por cambiar lo que sea y como sea. Aquí, dicen que se van a echar a la calle, en Estados Unidos ya hay quien quiere irse a Canadá con cajas destempladas. Y los que se queden y sean oscuritos ya tiemblan pues el muro no dejará entrar a otros paisanos y ellos (los que ya están en el primer mundo) puede que se queden no libres sino encerrados en el muro. Luego, quién sabe. Guetos o matariles. O nada, tal vez haya más ruido que nueces. Pero el canguelo no se lo quita nadie. El caso es que hoy toca hacer los deberes. O no. Mejor no, para estar en familia, con la Tablet, viendo la tele o dando por el saco en bares. Incluso en tres o cuatro extraescolares para matar el tiempo: educación vial, sexual, ciudadanía, flamenco y chino mandarino. Y que conste que todo eso está tela de bien. La cosa está, como siempre, en educar o no en el esfuerzo, la responsabilidad, la constancia, el trabajo personal, etc. Cuando llevamos años destruyendo la familia, ahora hay quien dice que no hacer deberes es la clave para mejorar la vida familiar. Así, sin vergüenza ni pudor. ¡Toma ya! Pobres alumnos. Cada vez más saturados. Y es que, ya se sabe, la enseñanza va de bien a mejor. Poco a poco. Ahora, sin deberes, será la caña como dice algún castizo. El otro día atendía a una paciente, 13 añitos, que resulta ser un encanto de niña. Bien educada en su casa y en su colegio (religioso concertado aunque provoque alergia a algunos). Y me atreví a preguntarle que cuál era su opinión sobre los deberes. Me respondió con cierto cambio en el semblante y una pregunta: ¿es que los van a quitar? Salí, al paso como pude. Bueno, es que dicen que si es bueno o no, etc. Y ella entró en el tema: yo creo, dijo, que son necesarios. De otro modo, ¿cómo se cogen hábitos, como se aprende a cumplir con las tareas, a ampliar conceptos, a resumir, a sintetizar y todo eso? Le dije que quienes defendían la supresión de los deberes decían que todo eso debería adquirirse en el horario escolar. Ella, pensó un instante y añadió: para eso tendríamos que estar en clase 10 o 12 y unas cuantas horas más, ahora no se puede hacer todo eso en clase. Son 13 años, una educación poco habitual en estos tiempos y una cierta madurez. Incluso mayor que la de muchos adultos innovadores. Pues eso, no sé si habrá deberes o si ha ganado Hillary Trump o Donald Clinton. A la postre todo parece lo mismo. A ver si al final va a venir el iluminado de turno a salvar a la humanidad…

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018