03/11/2016

El cupón

Como la primera visita es gratis...

Desde hace tiempo tenemos una industria de la salud, como la hay del cine o de la moda. Se compra, se vende, se oferta y se promete. Vemos que se puede perder peso "de forma sana y sin esfuerzo", que se puede dejar de fumar con láser o hipnosis en "veinte minutos y para siempre", que se pueden resolver "todas las varices sin cirugía", etc. Otra interesante forma de vender es la consabida "primera consulta gratis", ahora también en forma de "bono" o "cupón". En dietética y nutrición este asunto está haciendo furor: desde que tienen el cupón, no paran de pedir cita. Eso sí, UNA cita, la gratuita, la del cupón. Se ve que con eso ya han pasado una mañana, han aprendido a comer para siempre o, quién sabe, el cupón tiene propiedades milagrosas y el usuario ha dejado atrás sus problemas gracias a tan generosa promoción de la salud. También se ven familias enteras que, cupón en ristre, acuden todos pensando que el cupón vale para una consulta gratis para cada miembro de la familia. Acuden el gordo, la flaca, el bien comido y el que dice que quiere comer sano y no sabe de qué va eso. Todos a la consulta con el cupón. El cupón tiene otras propiedades. Por ejemplo, las compañías que hacen pólizas baratitas que incluyen especialistas de primera línea y ofertan un precio especial "de promoción", con cupón para una primera consulta gratis, se frotan las manos. Es el mercado. Consiguen que se suscriba la póliza y, además, que el usuario salga con aires de sanidad privada total. Sólo tiene que mostrar una tarjeta o un cupón (o ristra de cupones para ir arrancando como los sellitos que te ponen en los grandes almacenes para, después de treinta o cuarenta, regalarte un par de vasos o una muñequita que dice jeje). El "he venido porque me han dicho que me lo incluye la compañía" es el colmo del ser humano consumidor. Ya que me entra... Esta expresión es muy útil también para las consultas de psicología, dedicadas gran parte de su tiempo a tratar "la vida" o, simplemente, a dejar que alguien charle y charle sin límite y sin pensar que alguien espera su turno. Y es que charlar con un psicólogo siempre está bien. Te desahogas y esas cosas, te vas como nuevo. Estas disciplinas, nutrición y psicología, van tomando una andadura que con el tiempo va a difuminar sus verdaderos contenidos y objetivos para pasar a ser una especie de consultorios de la señorita Pepis o un lío como el de la famosa empanadilla de Móstoles. Al tiempo. 

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018