22/03/2016

Consulta, dígame… (7)

Es que es un 902...

La demanda de “volantes para el psicólogo” que se viene produciendo en los últimos años deja claro que ya casi no es posible vivir sin un psicólogo. Además, no nos olvidemos de aquello de “ya que lo cubre la compañía y para eso pago…”. Pues eso, a por un psicólogo que me resuelva este o aquel problema de la vida que yo no sé resolver o tengo pocas ganas de afrontar.

Hace unos días tuve ocasión de dar uno de esos volantes “para ir al psicólogo” a una señora y le expliqué que en dicho documento constaba un número de teléfono para “autorización telefónica de visados”. La señora se marchó y esa misma tarde llamó por teléfono a la consulta comentando que cómo era posible que la compañía tuviera un teléfono 902 para ese menester ya que de ese modo a ella le costaba dinero pedir la autorización. La secretaria del Centro se limitó a decir que, en todo caso, contactara con la compañía del mejor modo que le pareciera oportuno, ya que las tarifas de teléfono, las normas de la compañía para autorizar visados, etc., no son de nuestra competencia. En el momento en que esto ocurrió, la secretaria no tenía delante el talonario de volantes para solicitud de servicios y no cayó en la cuenta del dichoso teléfono. Y es que el teléfono que consta no es un 902 sino, dada la ciudad, un 954.

Puestos a ahorrar, deberían leer bien las cosas. La demandante de "volante para el psicólogo" confundió, en su lectura, un 954 con un 902, llamó a otro 954 para hacer la consulta-queja por el gasto que todo ello le suponía y, suponemos, habrá vuelto a llamar al 954 adecuado para obtener la autorización. Es ciertamente una incomodidad tener que ir a por un volante, pedir la autorización, pedir cita, esperar a la misma y, finalmente, iniciar un tratamiento psicológico.

Propongo, para facilitar los servicios al usuario, que se les de un mando a distancia con teclas numéricas. Cada tecla o combinación de teclas podría corresponder a un psicólogo de la compañía. Con tan solo pulsar la tecla, el psicólogo recibiría una alarma (visual y sonora) en un dispositivo, y raudo y veloz acudiría al domicilio del usuario a fin de evitarle desplazamientos (ya se sabe, lluvia, atascos, etc.). Para disponer de este servicio se contrataría una póliza “plus” que comportaría una tarjeta dorada y el siguiente eslógan: “Todos a mi servicio, yo también”.

 

 
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Última actualización: 05/12/2018