04/09/2015

Aylan Kurdi

Parecías simplemente dormido...

Aylan Kurdi

No sabes, Aylan, lo famoso que eres. Todo el mundo te ve y habla de ti. Estoy convencido de que Dios te ha elegido para ser su mensajero, para decir basta y despertar conciencias. Y, créeme, lo has conseguido, has cumplido sobradamente con tu misión. Cuando te vi pensé que estabas dormido. Como otros niños que son capaces de descansar con posturas imposibles. Pero no, no era un sueño sino una misión. Ni más ni menos que despertar a un Mundo, ese, sí, dormido en su egoísmo. Te ayudó la Mar. El mayor cementerio humano no te destrozó sino que con suavidad te depositó en la orilla, casi acariciándote. Por eso, querido Aylan, parecías simplemente dormido. Has despertado la conciencia del Mundo pero me queda la duda de si eso será suficiente. He de confesarte que la cosa está difícil. Vivimos en una sociedad que está ensimismada, preocupada por los fines de semana, por las vacaciones (ya de 2016), por salir de copas y por probar el último gin-tonic de moda. Claro que aquí mucha gente no sabe, de verdad, qué carajo es eso de la crisis. Tú, tu hermanito, tu mamá y tu papá sí sabéis de crisis, ya lo creo que sí. Por aquí no tanto. No sé si te gustaba el fútbol pero te contaré una anécdota: hace unos días un equipo de la ciudad en que vivo presentaba a un “nuevo” jugador, ídolo de la casa. No puedes imaginar el éxito. Unas 20.000 personas acudieron al evento para ver cómo el futbolista hacía alguna que otra bobada con la pelotita. Ya ves, qué importante reunión, qué capacidad de convocatoria. Es probable que te hubiera gustado estar, pero Dios te llamó para algo más relevante, mucho más, que darle al balón. Lo que ocurre es que por aquí el fútbol es muy importante, muchísimo, no sé si podríamos vivir sin él. Pero vuelvo a lo tuyo. Gracias Aylan por tu mensaje. Ahora se pelearán los dirigentes para ver cuántos papás, mamás, abuelitos, niños y mascotas pueden “acoger”. No es fácil, sois muchos y los recursos son limitados. Pero algo haremos, seguro que sí. Quiero que sepas que aunque nuestra sociedad (en la que yo vivo) deja mucho que desear, no ha sido esta sociedad la que ha dejado a tu papá sin vosotros, su familia. Son los carniceros que han sembrado tu Patria de dolor y desolación los culpables, nadie más. Creo que con ellos no cabe diálogo ni compasión, entre todos debemos arreglar vuestra Patria para que en ella podáis vivir en paz como sin duda os merecéis. Y para ello sobran los carniceros. Querido Aylan, gracias de nuevo, ahora lo tendremos más claro, no puedes imaginar el bien que has hecho. Gracias a Dios (el tuyo y el mío son el mismo) por elegirte y a la Mar por entregarte casi dormidito. Gracias.

 
© Instituto de Ciencias de la Conducta Dr. Jáuregui S.C.P.

Última actualización: 05/12/2018